Biblioteca Popular José A. Guisasola




Había una vez, en el reino de Moladovia, una reina y un rey que tenían una única hija.

La princesa era malísima y –como si esto fuera poco– también fea como el sarampión.

—¡No puede ser! —chillaban los soberanos cuando nadie los veía—. ¡Las princesas de los cuentos son siempre buenas y hermosas!

Cerca del palacio, vivía la bruja Cunegunda, madre —claro está— de una brujita. Pero de una brujita distinta de todas las conocidas… Era muy, muy bondadosa y —como si esto fuera poco— una estrella de linda.

—¡No puede ser! —pataleaba Cunegunda cuando nadie la veía— ¡las brujas de los cuentos son siempre malvadas y horribles!

Cierto día, apareció una fantástica carroza en las calles de Moladovia, tirada por diecinueve caballos negros. Se detuvo frente a la plaza principal del reinado. Enseguida, bajó de ella un corpulento erizo uniformado y tocó la trompeta.

Cuando casi todos los habitantes de Moladovia llenaron la plaza y sus alrededores, el erizo plantó un cartel junto a la carroza. En el cartel decía: Aquí ha llegado el riquísimo príncipe de Ulitania. Busca novia para casarse de inmediato. Invita a las jovencitas que se encuentren en edad de contraer matrimonio, para que se presenten en este lugar. Las interesadas, hagan cola hacia la derecha y —por favor— no amontonarse.

Al rato, se formó una larguísima hilera de muchachas. Hasta la propia princesa esperaba turno. Lo raro era que estaba en último lugar, furiosa y protestando por lo bajo, ya que hasta allí la habían conducido sus padres casi a la rastra, decididos a librarse de la hija tan insoportable. Ella se había dado cuenta y ni loca pensaba darles el gusto. Estaban convencidos de que el poderoso príncipe la elegiría, después de rechazar a las demás. (Aunque mala y repelente, era una verdadera princesa, ¡ja!).

Pero ocurrió que hasta la princesa fue rechazada, al igual que los cientos de chicas que se habían presentado. Y había sido el erizo quien —tras consultar misteriosamente por un agujerito de la carroza— anunció que Mi señor dice que con ésta no, con ésta tampoco, con ésta menos… y con aquella menos que menos…

De este modo fueron descartadas todas las aspirantes a novia, hasta la mismísima princesa de Moladovia. La bruja Cunegunda —encaramada en la copa de un árbol y muerta de risa— observó la increíble escena. Imaginaba que pronto sería rica a costillas de su hija.

—Puaj —murmuraba— la condenada sí que es buenísima y hermosa, ¡aj!

Entonces, empujó a la brujita para que se acercara a la carroza.

Casi a las patadas la condujo, porque su hija no quería saber nada de casarse con alguien a quien no conocía, por más potentado príncipe de Ulitania que fuese. Por eso —cuando estuvo frente al erizo— le susurró, en un cortajeado hilito de voz:

—Yo no deseo ser la esposa de tu príncipe… Nunca lo vi… Cómo puedo amarlo si no sé cómo es… Además… la verdad… soy una brujita… Y se echó a llorar.

En el mismo momento en que la pobre se echó a llorar, un relámpago alumbró carroza y erizo. Y la carroza se partió en gajos, se hizo humo y su sitio lo ocupó un enorme globo de gas, listo para partir. Y el erizo se transformó en invisible y en su lugar apareció un dulce muchacho que le dijo a la brujita, ante el asombro de todos:

—Amor mío, ¡por fin volvemos a encontrarnos…!

Sin entender nada, la brujita parpadeó durante unos instantes. Ya se secaba las últimas lágrimas cuando —de repente— recordó algo y se arrojó a los brazos del joven. Gritaba, mientras repetía:

—Sí, sí, sí; recuperé la memoria, mi vida; ya recuerdo… ¡Nos encantaron!

—Nos separaron en otro cuento y… —agregaba él— …nos convirtieron en erizo y bruja y nos mandaron a éste…

Entonces, se tomaron de las manos y subieron al globo.

Antes de despegarse de la historia a la que no pertenecían, se despidieron del gentío que los rodeaba y que los miraba con las bocas abiertas, sin comprender ni mu de lo que estaba sucediendo.

—Chau… Adiós… Hasta nunca jamás… —exclamaban a dúo—. ¡Ahora vamos a inventar nuestro cuento, nuestro cuento!

El globo se elevó por los aires, llevándose a los felices novios.

—¡No puede ser! —afirmó el reino de Moladovia entero.

Pero sí; pudo ser. Por eso, llegamos a un colorín-colorado desprincipado, deserizado y desembrujado.

FIN
© Herederos de Elsa Bornemann
c/o Guillermo Schavelzon Graham Agencia Literaria
www.schavelzongraham.com

Visto y leído en:

Los Tun Tunes 3. Edit. Mandioca
https://issuu.com/estacionmandioca/docs/2014_1c_ttunes3_recorrer_el_libro
Cuento aprincipado.docx - Cargado por Julia Camio ©Scribd
https://es.scribd.com/document/404160565/Cuento-aprincipado-docx
Prácticas del Lenguaje de 3ero - Instituto Formar Futuro – CABA
http://formarfuturo.org.ar/wp-content/uploads/2020/03/lengua-1234-4.pdf
Imagen del cuento:
https://mandiocadigital.com.ar/audiocuentos/12/view


El libro de los chicos enamorados
Elsa Isabel Bornemann
Ilustraciones: Guido Bruveris.
Edición Librerías Fausto

Año: agosto 1977
Número de página, tamaño: 143, 23 cm
Serie y/o colección: Colección la Lechuza


Poema del ladroncito

No teniendo otra cosa, enamorado,
robé un dedal del cesto de costura.
Por tu dedito de jazmín rosado
cometí mi más dulce travesura.

Ladroncito ahora soy —pecas con trenza—
ladroncito por ti y —antes de ir preso—
voy a robarte de pronto la vergüenza
y aunque grites que no, te daré un beso.


©Herederos de Elsa Bornemann c/o Guillermo Schavelzon Graham Agencia Literaria
www.schavelzongraham.com


Ilustración: Guido Bruveris [1922 Riga-Letonia, 1987]
Fuente: Archivo de Ilustración Argentina, perteneciente a la Carrera de Diseño Gráfico de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, de la Universidad de Buenos Aires (FADU/UBA).
https://ilustracion.fadu.uba.ar/2017/05/20/guido-bruveris-el-libro-de-los-chicos-enamorados/
Visto y leído en:
Sitio Web: ACADEMIA, publicado por Natalia Fernández
https://www.academia.edu/31559369/El_libro_de_los_ni%C3%B1os_enamorados
(Academia.edu es un portal para académicos en formato de red social. La plataforma puede ser utilizada para compartir artículos, monitorizar su impacto de accesos o facilitar búsquedas en campos particulares de conocimiento.)


Aviso clasificado

Busco una casita
con cinco ventanas,
por las que entre el mundo
cuando tenga ganas;
y que detrás de ellas
se abran los paisajes
cual si fueran magos
de distintos trajes.

Que tras una, el sol
arda el año entero;
que tras otra llueva
de diciembre a enero;
que la nieve dance
contra la tercera
y que —amplia— la cuarta
sea una pecera.

Y que por la quinta
—la última ventana—
¡vea tu carita
toda la semana!


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www.schavelzongraham.com

Ilustración: Guido Bruveris [1922 Riga-Letonia, 1987]
Visto y leído en:
Blog: TERNURA retro, de Ana Amalia Lafont
http://ternuraretro.blogspot.com/2010/11/todo-lo-que-necesitas-es-amor.html

Blog: Biblioteca EP N° 11- RAWSON
http://bibliorawsonautoresfavoritos.blogspot.com/
http://bibliorawsonlibros-elsabornemann.blogspot.com/2017/10/avisoclasificado-busco-casita-con-cinco.html


Poema del amor silbado

Sé que él me silba a mí sola.
Y su silbo suavecito
se suelta sobre el silencio,
a los saltitos.

Es una cinta de seda
el silbido que desgrana,
subiendo los escalones
de la semana.

Es una cinta de seda
que se ciñe a mi cintura.
Es caricia de sonidos
y de dulzura.

No me dice nada: silba.
El suyo es amor silbado.
(Por su silbo sale al sol
su corazón desatado).


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Ilustración: Guido Bruveris [1922 Riga-Letonia, 1987]
Fuente: MercadoLibre Argentina
https://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-629358103-el-libro-de-los-chicos-enamorados-ilustrado-elsa-bornemann-_JM
https://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-754937889-libro-chicos-enamorados-elsa-bornemann-lechuza-inf2019-_JM
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Visto y leído en:
Blog: Donde Viven Los Monstruos: LIJ, de Román Belmonte.
(Espacio centrado en la literatura infantil y juvenil: álbumes ilustrados, opinión, sugerencias de lectura y enlaces interesantes.)
http://romanba1.blogspot.com/2009/06/calores-y-sudores.html
Sitio Web: ACADEMIA, publicado por Natalia Fernández
https://www.academia.edu/31559369/El_libro_de_los_ni%C3%B1os_enamorados
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Instrucciones para tejer un secreto

No aprendiste el "Santa Clara"
y yo no sé el punto "Arroz",
pero sé que los secretos
se tejen siempre de a dos.

Para eso, desovillo
mi corazón que palpita
y a la madeja del tuyo
entrelazo su lanita.

Con la hebra tejeremos
este secreto de amor:
un guiño sin que nos vean...
en tu cuaderno una flor...

media caricia apurada
en la puerta de tu casa...
y nuestros nombres escritos
sobre un árbol de la plaza.

(Los tejedores de un sueño
a dúo vamos a ser...
¡Y piensa la gente grande
que no sabemos tejer!).


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Ilustración: Guido Bruveris [1922 Riga-Letonia, 1987]
Fuente: MercadoLibre Argentina
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Visto y leído en:
Blog: habíaunaveztruz - apuntes, comentarios, ideas sobre literatura infantil, de Lorena Udler, Rosario, Argentina.
https://udlerlorena.wordpress.com/2015/08/30/instrucciones/
Sitio: DocPlayer.es - Publicado por: Antonia Soriano Velázquez
https://docplayer.es/50421189-El-libro-de-los-chicos-enamorados.html
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¡Tiene novia!

No puedo volver al grado;
mi vergüenza es colorada.
La maestra ha transformado
mi secreto, en carcajada:

—¡Tiene novia! ¡Tiene novia!

Me iré a morir a la plaza
por mi vergüenza en color.
También se echó a vuelo en casa
mi secretito de amor:

—¡Tiene novia! ¡Tiene novia!

Me saca la lengua el viento...
Me chistan los gorrioncitos...
Mis compañeros, contentos,
tocan el mismo organito:

—¡Tiene novia! ¡Tiene novia!

©Herederos de Elsa Bornemann c/o Guillermo Schavelzon Graham Agencia Literaria
www.schavelzongraham.com

Ilustración: Guido Bruveris [1922 Riga-Letonia, 1987]
Fuente: Archivo de Ilustración Argentina, perteneciente a la Carrera de Diseño Gráfico de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, de la Universidad de Buenos Aires (FADU/UBA).
https://ilustracion.fadu.uba.ar/2017/05/20/guido-bruveris-el-libro-de-los-chicos-enamorados/
Visto y leído en:
vdocuments.mx - Post on 30-Dec-2015
https://vdocuments.mx/el-libro-de-los-chicos-enamorados-elsa-bornemann.html
(Vdocuments, es una plataforma pensada para crear una comunidad donde los miembros compartan documentos y conocimientos en línea. Pueden incrustar fácilmente documentos, deslizarse en el sitio web o compartir en sitios de redes sociales como Facebook, Twitter, LinkdIn.)
MercadoLibre Argentina
https://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-754937889-libro-chicos-enamorados-elsa-bornemann-lechuza-inf2019-_JM
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EL LIBRO DE LOS CHICOS ENAMORADOS (1977)
Publicar un libro de poemas de amor es un hecho que —afortunadamente— se viene repitiendo desde que existen los poetas. Pero escribir un libro de poemas de amor especialmente concebido para los niños, creado sobre la base de sus primeras sensaciones y su inocente modo de sentirlas y expresarlas, es un acontecimiento nuevo, encarado por primera vez en nuestra literatura.
Y Librerías Fausto se enorgullece al ponerlo al alcance de los chicos, con la convicción de que les entrega un objeto invalorable:
en él se conjuga la belleza del contenido con la de la forma, lográndose así el libro hermoso que los precoces enamorados merecían.



Archivo de Ilustración Argentina, perteneciente a la Carrera de Diseño Gráfico de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, de la Universidad de Buenos Aires (FADU/UBA).

https://ilustracion.fadu.uba.ar/2017/05/20/guido-bruveris-el-libro-de-los-chicos-enamorados/




Podría haberse llamado —por ejemplo— Cristóbal. Podría haber sido músico, tejedor de lino o carpintero. Podría haber llegado de un hermoso país que quedara en algún sitio del otro lado del bosque de la diminuta aldea de Alacia... o en cierto lugar sobre la costa opuesta de su brumoso río. Pero nadie supo su nombre, ni su oficio, ni su procedencia.

No bien el muchacho de sombrero celeste, mirada celeste y barba ídem apareció entre ellos, los alacianos se contemplaron —primero— desconcertados y —después— lo contemplaron a él con sorpresa, con desconfianza, con temor, así, en ese orden, aunque rápidamente concentraron sus sentimientos en la desconfianza y en el temor. ¿Por qué? Pues... porque sí, ya que en los cuentos cualquier cosa puede suceder porque sí y no voy a ser yo quien cambie esta maravillosa causa de los acontecimientos.


Continúo:

De inmediato, los alacianos murmuraron: «Un extranjero», «Un invasor», «Un peligro». Y dispararon hacia sus casas, bajaron persianas, corrieron cortinas, cerraron puertas con llaves, clausuraron chimeneas.

Entretanto, erguido en medio de un callejón y sin entender nada, el muchacho se quedó solo, bajo la luna y dentro del miedo de Alacia.

Sintió.

Pensó.

Sintió.

Al rato, con mirada más corazón vueltos del revés —como para que se viera claramente la materia de la que ambos estaban hechos— decidió presentarse, decir «Yo soy...».

Entonces, fueron siete las puertas a las que llamó sucesivamente.

La primera puerta se entreabrió apenas y —sin darle la menor oportunidad de completar su «¡HOLA!»— un hombre le gritó:

—¡Fuera! ¡Fuera de aquí usted y todos esos insectos gigantes que le sobrevuelan el sombrero!

Apenas se entreabrieron —también— la segunda puerta... la tercera... la cuarta... la quinta... la sexta...

El muchacho escuchó entonces:

—¡Fuera! ¡Fuera usted y todos esos horribles duendes que bailan en su mirada!

—¡Váyase a otra parte con su cortejo de criaturas mitad puercoespines y mitad rinocerontes!

—¡Regrese a su pueblo, si es que allí lo soportan con esas gelatinas fosforescentes enroscadas en sus botas!

—¡No se atreva a permanecer en Alacia si aprecia su vida!

—¡Fuera! ¡Ya detectamos las repugnantes caritas que nos espían, escondidas en su barba!

La séptima puerta ni siquiera se entreabrió. Desde el otro lado de la rotunda madera con aldabones, un vozarrón (amplificado por un altoparlante, ya que era el vozarrón del mandamás de la aldea) le anunció:

—¡Yo lo echo! ¡Ya me enteré de todo! ¡Cuenta con cinco minutos partidos por la mitad para marcharse de Alacia! ¡Y váyase junto con todos sus espantosos compañeros! ¡Fuera de aquí de una buena vez, pastor de monstruos!

Apenas resonaron estas tres últimas palabras, los alacianos dispararon a las calles desde sus casas. Con risas y chillidos de alegría celebraban la decisión de su mandamás. Ahora sí que iban a librarse —definitivamente— de ese extranjero, de ese invasor, de ese peligro...

Saltaban, batían palmas, hacían morisquetas alrededor del muchacho mientras que él —blandamente— desandaba los callejones rumbo vaya a saberse dónde.

Antes de que abandonara la aldea conocieron —al menos— la aspereza de su voz. Fue cuando le oyeron exclamar:

—¡Nada de lo que vieron me pertenece, dormidos! ¡Ningún monstruo llegó conmigo!

Los alacianos siguieron bailoteando hasta el amanecer.

La moraleja de este cuento enseña:

Se sabe que ninguno puede nada
frente a la estupidez organizada.

La «inmoraleja» —en tanto— asegura que —a partir de ese día— los alacianos debieron aprender a convivir con sus propios monstruos...

¡Ah! Y dicen que aquel muchacho que podría haberse llamado —por ejemplo— Cristóbal, reaparece en los recuerdos de las viejas de la aldea —una y otra vez— mencionado como «el chico-espejo».

Pero ése es otro cuento.


FIN


© 1990, Elsa Bornemann
c/o Guillermo Schavelzon Graham Agencia Literaria
www.schavelzongraham.com
© 1990, 2015, Ediciones Santillana S.A.





"Por ejemplo Cristóbal"
Ilustrado por Gustavo Aimar
Collage s/ Papel
http://gustavoaimar.blogspot.com/


Muestra de Ilustración en homenaje a la escritora argentina Elsa Bornemann
http://elsabornemannilustrada.blogspot.com/2013/09/las-ilustraciones-que-componen-la.html




Título del libro:
La edad del pavo
Autora: Elsa Bornemann
Ilustrador: Carlos Nine
Edad: +12
Colección: Serie Azul
Editorial: Alfaguara Juvenil




En cierta zona del alma, la zona de la pavada, se originan comportamientos supertontos junto con una fuerte resistencia a reconocerlos y tratar de corregirlos.
Es más, los pavólogos afirman que estas actitudes –en ocasiones, decididamente disparatadas– tienden a reiterarse, a ser muy contagiosas e incluso a transmitirse de una generación a otra.
Los cuentos reunidos por Elsa Bornemann en La edad del pavo sugieren que nadie, a ninguna edad, está a salvo de la edad del pavo.
(Texto extraído de la contratapa del libro.)

https://www.loqueleo.com/ar/libro/la-edad-del-pavo


Contenido del libro:


Dedicatoria con necesaria aclaración previa;
Breve introducción a la Pavología;
La edad del pavo;
El besuqueador;
Kikirikí;
Dicen que dicen;
Juansadas;
Un amor disparatado;
El nadador;
La caridad no usa botones;
El compañero automático;
La Tierra, nuestra casa;
Cuento con usted;
Por ejemplo, Cristóbal.



La edad del pavo

Hay un pavo en cada raza,
de cualquier edad y clase,
que perturba el universo
con las pavadas que hace...

Pavos de todos los credos,
de cualquier ideología,
asombrando al mundo entero
con cada pavotería.

Vuelan mariposas,
vuelan bajo el cielito asoleado...
(mas si los pavos volaran...
¡siempre estaría nublado!)

Brilla el sol y para todos
de luz el cielo un derroche
(mas si los pavos volaran...
¡siempre sería de noche!)

No vuela la flor ni el árbol...
tampoco la gatería...
(pero si el pavo volara...
¡acaso usted volaría!)

Vuelan moscas y gorriones
y el ovni que alguno vio...
(pero si el pavo volara...
¡también.., volaría yo...!)




Visto y leído en:

CUENTO CUENTOS
https://www.cuentocuentos.org/cuento/1331/por-ejemplo,-cristobal.html
https://www.cuentocuentos.org/cuento/1155/la-edad-del-pavo.html

Prácticas del Lenguaje (El material que se publica en este sitio tiene fines educativos)
https://adrianamarron.blogspot.com/2014/06/elsa-bornemann.html

Compartido en SlideShare
https://es.slideshare.net/mercedeslacayo/2886146-bornemannelsalaedaddelpavo






Cuento» Crispolo


Me gustan mucho los animales y quería tener alguno en casa. Se me ocurrió entonces pedir un gato como regalo de mi cumpleaños número seis. Adoro a los gatos.

¡Para qué! Mamá puso el grito en el cielo:

—¡Un gato es lo que me falta para acabar de volverme loca con la limpieza del departamento!

—Yo voy a ocuparme de él, mami... —dije débilmente, porque cuando mi mamá pone el grito en el cielo es capaz de mandarme a mí también volando hasta allí...

—¡Sí, seguro que te vas a ocupar de jugar con él, de ayudarlo a despellejar los sillones, de enchastrar juntos la moquette del living! El horno no estaba para bollos así que, de inmediato, tuve que resignarme a canjear al gato por un inofensivo robot dirigido a control remoto.

El "Día del Niño" de aquel mismo año volví a formular mi pedido y cambié de animal, a ver si con ése tenía más suerte:

—Una tortuga, papi, me gustaría que me regalaran una tortuga...

—Esos bichos son para tener en un jardín.

Esperé entonces hasta Navidad para insistir con mi deseo. Lo había pensado bastante y llegué a la conclusión de que unos peces no ocasionarían mayores dificultades.

Pero me equivoqué:

—¿Dónde vas a criar esos peces, en la bañera?

¿Por qué no?, me dije para adentro.

—No, nene, no queda sitio libre para peceras. Para eso, compro el secrétaire que hace tiempo quisiera poner en el único espacio libre que queda en la sala...

—¿Y un perrito enano?

—No.

—¿Un mono tití?

—¡Menos!

—¿Un conejito?

—Estás loco.

—¿Algún hámster?

—¡Repulsivo!

—¿Tal vez un lorito, mamá? ¿Ni siquiera una langosta, papi? ¿Una vaquita de San Antonio? ¿Una hormiga? ¿Un mosquito? ¿Un microbio?



© 1981, Elsa Bornemann
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Cuento» No. Doble no y triple no


Entonces me enojé y decidí ponerme en campaña para conseguir un animalito por mi cuenta. En secreto. Ne-ce-si-ta-ba tenerlo.

La suerte estuvo de mi parte y sería muy largo que te contara todos los detalles acerca de cómo lo conseguí. Por eso, voy al grano: un sábado a la tarde, a la hora de la siesta, se detuvo finalmente un esperado camión enfrente de mi casa.

Dentro del camión, un cajón bastante grandecito. Dentro del cajón: Crispolo, mi cachorro de elefante.

Los obreros de la construcción de al lado me prestaron una roldana y una soga resistente. En cinco minutos, Crispolo estaba dentro de la habitación de huéspedes de mi casa, esa pieza de la que —por esa época— solamente eran huéspedes algunas cajas y cosas por el estilo.

Recorrí el departamento en puntas de pies y volví junto a Crispolo requetecontento: mi familia no se había despertado.

Gracias a los kilos y kilos de alimentos que yo le daba (y cómo los obtenía tampoco te lo voy a contar porque sería cosa de nunca acabar) mi elefante crecía lo más sanito. Para que no se acalambrara, ya que la habitación poco a poco le iba quedando chica para sus juegos, me propuse enseñarle algunos ejercicios físicos. Para ello, aprovechaba los momentos en que ambos nos quedábamos solos en casa.

Un pasito para aquí... Tres saltitos para allá... Un zapateo americano...

Entonces empezó nuestra desgracia. Los vecinos de abajo se quejaron a mi mamá, protestando "porque nuestras arañas se bambolean misteriosamente, y qué de golpes dan ustedes sobre el piso, y una grieta recorre nuestro cielorraso de pared a pared, y la pintura empezó a desprenderse del techo... ¡y o terminan de una vez con tanto barullo o vamos a elevar una nota al consorcio!".

Mis padres me miraron fijamente. Yo miré fijamente las florcitas de los azulejos de la cocina. En fin, que en un instante ya estaban los dos frente a la pieza de huéspedes con toda la intención de abrir la puerta y entrar. Tuve que entregarles la llave que ocultaba en mi media.

La puerta la abrieron con relativa facilidad. Lo que no pudieron es entrar. Crispolo había crecido tanto ya que ocupaba toda la habitación.

Papá sostuvo a mamá, que corría peligro de desmayarse. Yo aproveché que tenía las manos ocupadas para escapar de su mirada amenazante y esconderme en mi dormitorio.

De todos modos, por más que me retaron y me pusieron en penitencia, fue imposible sacar a Crispolo de la habitación: por la puerta no pasa, por la ventana, menos. ¿Echar abajo las paredes?

Resultado: Crispolo sigue en casa, conmigo. Es mi mascota y nos queremos a más no poder.

¡Por fin tengo un animalito!

(¿Cómo? ¿Que es mentira que tengo un elefante en mi departamento?

No confundas "mentir" con "imaginar", ¿eh?

Y bueno, sí, lo cierto es que imaginé toda esta historia de pura rabia, porque no me permitían tener un animalito...

Un día se la conté a mi "tía postiza", la escritora del quinto piso. Primero se rió. Después se quedó unos minutos mirándome en silencio. Enseguida cambió de tema.

Esa noche fue a tomar un café a mi casa y a charlar un rato con mis padres. A mí ya me habían mandado dormir, así que no escuché nada de lo que conversaron.)



© 1981, Elsa Bornemann
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Cuento» En un lugar de mi noche


Tal vez llovía cuando me desperté. Oía un murmullo. Me senté y traté de ubicar de dónde provenía: de abajo de la cama.

Sin encender el velador, me estiré todo lo que pude, hasta dejar mi cabeza colgando.

Entonces miré allí abajo. Es decir, traté de mirar, porque lo cierto es que no vi nada. Oscuridad más oscuridad...

El murmullo continuaba.

"Seguramente está lloviendo"... pensé, y volví a recostarme. Creo que entonces me quedé dormido.

A la mañana siguiente ni siquiera recordé lo sucedido. Pero esa noche, otra vez el murmullo debajo de mi cama. No era posible que lloviera: mi mamá había dejado las persianas levantadas y a través de la ventana podía ver una tajada de luna y algunas estrellas. No. No llovía.

Me despabilé, me levanté de puntillas y fui a la sala para buscar el encendedor de mi papá. (Mi tío Lucas dice que las cosas mágicas desaparecen si se las quiere ver con luz eléctrica...) No me costó trabajo encontrarlo en la oscuridad; suele dejarlo junto a la caja de las pipas.

Volví a mi dormitorio. El murmullo era ahora un repetido Miii... Miiiii...

Me arrodillé y con el encendedor alumbré el pedacito de noche que se acurrucaba debajo de mi cama. El retacito negro desapareció y en su lugar vi (¿siete? ¿doce? ¿veintinueve? ¿treinta y tres?) un montón de gatos maullando suavemente. Gatos ceIestes, gatos verdes, gatos rayados, gatos a cuadritos, gatos violetas, gatos a lunares, gatos fosforescentes...

De pronto, la llamita del encendedor se apagó. Fue inútil que tratara de volver a usarlo: se había consumido todo el gas.

Volví a mi cama, entre fastidiado y sorprendido, entre asustado y contento...

El murmullo había cesado como por arte de magia y finalmente me quedé nuevamente dormido. Cuando me desperté, miré abajo de la cama pero sólo vi mis chinelas y algunas pelusitas. ¡Los gatos no estaban ya!

¡Cómo se rió mi mamá cuando le conté lo que había visto! Mi papá también. No me creyeron.

—Otro invento tuyo —aseguró mi padre.

—Lo soñaste, nene —me dijo mi mamá—, lo soñaste debido a tu gran deseo de tener un gatito... Los sueños siempre nos regalan aquello que más queremos...



© 1981, Elsa Bornemann
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Cuento» Una nube en mi casa


Algunos días después, sorprendí a mis padres conversando en voz baja junto a la puerta de calle, antes de que mi papá se fuera para el trabajo. Alcancé a escuchar algunas palabras sueltas:

—Andi... Su sueño... Ganas... Un gato... El nene... Podríamos...

Esa noche, papá regresó del laboratorio un ratito más tarde que de costumbre. Estábamos cenando cuando entró al comedor, llevando una canasta.

—Aquí está, Andi —me dijo—. Un regalo que te hacemos mami y yo. Ojalá te guste.— Y abrió la tapa. Una nubecita peluda saltó entonces sobre mi falda. Ni celeste, ni verde, ni rayada, ni a cuadritos, ni violeta, ni a lunares, ni fosforescente... Una gata totalmente blanca.

—¿Qué nombre le vas a poner? —me preguntaron.

Mamá sonreía. Papá también. A mí se me anudó la garganta como cuando siento ganas de llorar. Entonces aprendí que, a veces, la alegría produce sensaciones muy parecidas a la tristeza...

Cuando llegó el momento de ir a dormir, Nube se acomodó a los pies de mi cama. Me pareció que me guiñaba los ojitos, antes de que mi mamá apagara la luz.

Habrían pasado dos o tres horas cuando me desperté. No podía dudar de lo que oía tan claramente: eran maullidos... ¡Y salían de abajo de mi cama!

Tanteé sobre la colcha, tratando de encontrar a Nube pero no la hallé.

Encendí un fósforo y miré debajo de la cama. Allí estaba ella, una madeja blanca desovillándose juguetona entre ¿siete? ¿doce? ¿veintinueve? ¿treinta y tres gatos?

Allí estaba Nube, maullando a coro con los gatos celestes, los verdes, los rayados, los cuadriculados, los violetas, los a lunares, los fosforescentes...

Ahora podía estar seguro: un montón de gatos ocupaba el lugarcito de noche que quedaba debajo de mi cama: ¡Nube también los veía!

Soplé el fósforo y me volví a acostar, tras un rato de mirarlos encantado. Eran tan hermosos... (Gasté como dos docenas de fósforos.)

Lo último que escuché y vi antes de quedarme dormido fueron siete raros maullidos pintando mechones de oscuridad: un maullido celeste... un maullido verde... un maullido rayado... un maullido a cuadritos... un maullido violeta... un maullido a lunares... y un maullido fosforescente.

¡Qué lástima no haber tenido una cámara para fotografiarlos!

Y aunque mi mamá me dijo más tarde que no había oído nada... y mi papá me dijo más tarde que no había oído nada...

Yo estoy seguro de que gatos y maullidos eran reales y que el mundo de los sueños fue sacudido por ellos.



© 1981, Elsa Bornemann
c/o Guillermo Schavelzon Graham Agencia Literaria
www.schavelzongraham.com


"El niño envuelto"
Ilustrado por Federico Porfiri
Acuarela sobre papel

http://porfiri.blogspot.com/2014/02/homenaje-elsa-bornemann.html



Muestra de Ilustración en homenaje a la escritora argentina Elsa Bornemann
http://elsabornemannilustrada.blogspot.com/


El niño envuelto
Elsa Bornemann
Ilustrador: Sebastián Dufour
Editorial: Alfaguara
Colección: Serie Naranja
Edad: Desde 10 años


Sinopsis

Andrés, el protagonista de esta historia, narra desde su punto de vista las experiencias que van marcando su vida. La escuela, el mundo de los adultos, los primeros interrogantes y los secretos del corazón se develan a lo largo de anécdotas, cuentos, canciones y mensajes ultra secretos, especiales para lectores curiosos. Un libro ideal para acompañar a los chicos en su etapa de crecimiento.

https://www.loqueleo.com/ar/libro/el-nino-envuelto



Cuatro ufas

No existe un día más hermoso que el día de hoy

Cuando sea grande

Visto y leído en:

EL NIÑO ENVUELTO - COLECCIÓN TOBOGÁN - Ediciones Orión Buenos Aires

Prácticas del Lenguaje (El material que se publica en este sitio tiene fines educativos)
https://adrianamarron.blogspot.com/2014/06/elsa-bornemann.html

Bornemann Elsa - El niño envuelto, by Soledad Cardoso - issuu
https://issuu.com/soledadcardoso3/docs/bornemann_elsa_-_el_ni_o_envuelto

Academia.edu - portal para académicos en formato de red social.
https://www.academia.edu/4831946/Bornemann_Elsa_-_El_Ni%C3%B1o_Envuelto_DOC

Poema» Paseo con dinosaurio, en Tinke-Tinke (Versicuentos)

Una noche de verano,
con mi lindo dinosaurio
salí a pasear, de la mano,
por las calles de mi barrio…

Pues aunque es un animal
prehistórico y gigante,
es manso, de un modo tal
que ya no queda elegante.

Cómo será que, esa noche,
por un semáforo viejo
atascó a todos los coches,
temblando como un conejo.

Parece que se espantó
al ver el cambio de luces.
Por un monstruo lo tomó
y al suelo cayó de bruces.

Las noches, con sus bocinas,
atronaban enojados.
Ocupaba cuatro esquinas
pues, mi dino desmayado.

Yo muy nerviosa corrí
a casa del boticario,
su botica revolví
hasta hallar su diccionario,
hecho con piedra y granito:
un antiguo diccionario.
Allí aprendí, ligerito,
el idioma dinosaurio.

Entonces, volví y hablé
en la oreja de mi dino.
La gente decía: —¿¿Qué??
¡¡No va a entender ni un pepino!!

Pero insistí con cariño,
hablándole dulcemente…
Él es tierno como un niño…
¡Qué sabe de eso la gente!

“—Son luces —dije— con brillo…
y no un monstruo de tres ojos:
uno verde, otro amarillo
y el tercero color rojo…”

Al escuchar mis gruñidos
mi dinosaurio entendió
y, en amoroso bufido,
por el aire me elevó.


En: Elsa Bornemann, Tinke-Tinke, Serie morada, Alfaguara infantil.
©Herederos de Elsa Bornemann c/o Guillermo Schavelzon Graham Agencia Literaria
www.schavelzongraham.com

PASEO CON DINOSAURIO



Néstor Ocampo IlustracioNes
Relatos para cada rato​ - Editorial Edelvives. 2018
http://ilustraciones.com.ar/portfolio.html






Apalabrazos 2 -Recorré el libro- Mandioca Argentina
https://issuu.com/estacionmandioca/docs/apalabrazos2_recorre___el_libro/12



Poema» Canción con dragón y todo, en Tinke-Tinke (Versicuentos)

Ayer cacé un dragón chino
con esta red
y no les cuento cómo
lo dominé
con una jarra de vino
lo emborraché.

En el horno del vecino
bien lo encerré
y no les cuento cuánto
su fuego usé
para hervir un pepino
y hacer puré.

Más como estaba muy triste
—pobre dragón—
no les cuento qué grande
fue mi emoción…
le dije: —Te suelto, ¿viste?
¡Vuelve a Hong Kong!

Él me dio un beso contento,
después se fue
y no les cuento cómo
luego extrañé
el fuego de su aliento
que olía a té …

Y… aunque no les cuento...
ya les conté.



En: Elsa Bornemann, Tinke-Tinke, Serie morada, Alfaguara infantil.
©Herederos de Elsa Bornemann c/o Guillermo Schavelzon Graham Agencia Literaria
www.schavelzongraham.com




Primer ciclo Renata la Suricata 1 - Macmillan Publishers S.A.
https://issuu.com/macmillanar/docs/primer_ciclo-renata1/36

El carretel de lecturas 2 -Libro del alumno- Edelvives Argentina
https://issuu.com/edelvives.arg/docs/103141_el_carretel_de_lecturas_2_li/26


Título: Tinke-Tinke
Autora: Elsa Bornemann
Ilustrador: Huadi
Edad: +8
Colección: Serie Morada



Tinke-Tinke es un maravilloso libro de poemas que, gracias a su métrica breve y su rima sencilla y pegadiza resultan ideales para chicos que comienzan la escolaridad. La mayoría de sus poemas son muy conocidos por el medio docente y tienen la virtud de desarrollar personajes y situaciones sumamente representativos de la vida cotidiana infantil.

https://www.loqueleo.com/ar/libro/tinke-tinke
Contenido del libro:

El ascensor y la escalera;
Se mató un tomate;
La boca;
El pan flauta;
El hipo;
La pequeña ola;
La pluma cucharita;
Obelisco;
Las hojas paseanderas;
El viaje al arco iris;
Yo vivo en una vidriera;
Mirando una iglesia;
La llave de mi casa;
La pluma aviadora;
La escuela de Zoila Mosquito;
Mis pobres pies;
Carta para el Señor Astronauta;
Los perros embajadores;
Historia de un fósforo;
Me gusta el río;
Mandarina;
Guerra a la guerra;
Habla el colectivo;
Perico y los cinco sentidos;
La mona Bruja;
Cuando yo cierro los ojos;
Cuando lloro;
¡Qué sueño!;
Canción de cuna para dormir a un colectivo;
Botón Pelorrojo;
Don Día en la peluquería;
Mi barrilete;
La rata comilona;
Llora la regadera;
¿Qué es? ¡Alguno adivina?;
La sombra que se escapó;
Ayer nació un espejo;
La ropa tendida;
Aída, la liebre;
Cosas de girasoles;
Eugenio de Babilona;
El estornudo;
Escala;
Sofía, la locomotora;
Soy un clavo;
El soldadito de plomo;
El preguntón;
Mi color;
Don Año;
El humo;
Canción con dragón y todo;
La panadería interplanetaria;
Canción para que sepas coser y bordar;
Pino loco;
Paseo con dinosaurio;
Biografía de la autora.






¡Ufa con el lunes!
Falta a la semana
el octavo día:
¡Qué bello domingo
yo le sumaría!

Un nuevo domingo
en cada almanaque
(porque al feo lunes
ya no hay quien lo saque).

Con mis dos domingos
endomingaría
toda la semana
de paz y alegría.

Y así, endomingado,
podría —yo creo—
soportar los lunes
tal como deseo.

Lunes: a la escuela.
Lunes: al deber.
Mi alma dominguera
sueña sin querer.

¡Ufa con la sopa!
Dos platos por día
porque soy pequeño...
¡En ríos de sopa
nado por mis sueños!

Islas de fideo...
Nubes de fideo...
¡Lunas de fideo
a mi paso veo!

Y cuando la mano
del alba me toca
despierto ensopado:
¡Ufa con la sopa!

¡Ufa con la siesta de verano!
Apenas la tarde
se dispone a abrir
sus alas de fiesta,
debo ir a dormir.
¡Ufa con la siesta!

Con todo el verano
despierto en la plaza,
el sol no se acuesta
ni el sueño entra en casa.
¡Ufa con la siesta!

¿No saben los grandes
que a la tardecita
con mi propia infancia
yo tengo, una cita?

Los duendes del aire
oyen mi protesta
y cascabelean:
¡Ufa con la siesta!

¡Ufa con el aseo!
Mamá: yo te quiero igual
sin las orejas lavadas...
sin cambiarme la camisa...
sin las uñas recortadas...

Y te querré mucho más
si no tengo que bañarme.
¡El agua es para jugar
con mi barco y empaparme!

Llena ya —al fin— la bañera
me rendiré a su calor...
pero no creas que limpio
seré un muchacho mejor.

Mi amor es de cara sucia
y de rodilla paspada...
Mi amor es de pies descalzos,
de almita deshilachada...
El niño envuelto
Elsa Bornemann
Ilustrador: Sebastián Dufour
Editorial: Alfaguara
Colección: Serie Naranja
Edad: Desde 10 años


https://www.loqueleo.com/ar/libro/el-nino-envuelto

Sinopsis
Andrés, el protagonista de esta historia, narra desde su punto de vista las experiencias que van marcando su vida. La escuela, el mundo de los adultos, los primeros interrogantes y los secretos del corazón se develan a lo largo de anécdotas, cuentos, canciones y mensajes ultra secretos, especiales para lectores curiosos. Un libro ideal para acompañar a los chicos en su etapa de crecimiento.


Índice

Primera aventura ...p. 7
Andrés y yo ...p. 8
El niño envuelto ...p. 11
Nací de un repollo ...p. 12
A mí me trajo una cigüeña ...p. 13
¡Yo soy hijo del amor!...p. 14
Una niñera muy singular ...p. 15
La ventana encendida ...p. 15
Crispolo ...p. 17
No. Doble no y triple no ...p. 18
En un lugar de mi noche ...p. 19
Una nube en mi casa ...p. 20
¡Viva yo! ...p. 21
Mensaje ultrasecreto número uno ...p. 21
Una palmera como hay pocas ...p. 23
Mensaje ultrasecreto número dos ...p. 23
Continúa el episodio de "una palmera como hay pocas" ...p. 24
Mensaje ultrasecreto número tres ...pág. 25
Cuatro ufas ...p. 25
Mensaje ultrasecreto número cuatro ...p. 28
Los chicos también podemos estar tristes, muy tristes ...p. 29
Allá, en el cielo ...p. 30
Cabeza en dificultades ...p. 32
Mensaje ultrasecreto número cinco ...p. 35
Mensaje ultrasecreto número seis ...p. 35
Mensaje ultrasecreto número siete ...p. 35
El coleccionista ...p. 36
Mensaje ultrasecreto número ocho ...p. 38
Mensaje ultrasecreto número nueve ...p. 38
Una mamá ...p. 39
¡Qué aburrido ser hijo único! ...p. 41
Mensaje ultrasecreto número diez ...p. 42
San Roque... San Roque... ...p. 42
Mensaje ultrasecreto número once ...p. 43
No me quiere ...p. 43
Mensaje ultrasecreto número doce ...p. 46
La mudanza ...p. 46
Mensaje ultrasecreto número catorce ...p. 48
Bárbara ...p. 49
Ni fu ni fa ...p. 50
Este es el cuento que salió de un huevo de paloma ...p. 52
Dos gotas de agua ...p. 55
Las malas palabras ...p. 57
Mensaje ultrasecreto número dieciséis ...p. 58
¡Viva yo por segunda vez! ...p. 59
Pubrecitu el cucudrilu ...p. 60
Tarea en equipo ...p. 62
Mensaje ultrasecreto número diecisiete ...p. 63
¡Se me pasó la babalumba! ...p. 64
Mensaje ultrasecreto número dieciocho ...p. 64
Fatonga ...p. 64
Informe sobre los extraterrestres ...p. 67
Mensaje ultrasecreto número diecinueve ...p. 69
Una linda noticia ...p. 70
Pueblo de aire ...p. 70
¡Qué susto! ...p. 73
Ayer, hoy, mañana ...p. 74
No existe un día más hermoso que el día de hoy ...p. 75
Más sobre extraterrestres ...p. 77
Hermanos extraterrestres ...p. 78
En la luna ...p. 80
Buena gente ...p. 81
Mensaje ultrasecreto número veinte ...p. 85
¡Viva yo por tercera vez! ...p. 86
Cuando sea grande ...p. 86
Siete centímetros ...p. 88
Mensaje ultrasecreto número veintiuno ...p. 89
El fin sin fin ...p. 89



Visto y leído en:

EL NIÑO ENVUELTO - COLECCIÓN TOBOGÁN - Ediciones Orión Buenos Aires

Prácticas del Lenguaje (El material que se publica en este sitio tiene fines educativos)
https://adrianamarron.blogspot.com/2014/06/elsa-bornemann.html

Bornemann Elsa - El niño envuelto, by Soledad Cardoso - issuu
https://issuu.com/soledadcardoso3/docs/bornemann_elsa_-_el_ni_o_envuelto

Academia.edu - portal para académicos en formato de red social.
https://www.academia.edu/4831946/Bornemann_Elsa_-_El_Ni%C3%B1o_Envuelto_DOC

CORAZONADAS
El libro II de los chicos enamorados


Bienvenida

Hola, amorcitos; bienvenidos a este nuevo territorio de papel entintado donde los aguardan cincuenta y cinco poemas y canciones más un cuento inspirados en sus tan francas confidencias, en sus reflexiones, en sus experiencias iniciales en el amor, tal como me lo han venido solicitando a través de la nutrida correspondencia que me hacen llegar de continuo, a partir de la lectura del volumen uno de El libro de los chicos enamorados y mediante la cual me expresaron el deseo de que escribiera otras obras referidas al mismo tema.

Así fue como —en esta colección— se publicó No somos irrompibles (Cuentos de chicos enamorados) y —ahora— CORAZONADAS.

Como imaginarán, no ignoro que la palabra que elegí como título significa —literalmente— "presentimientos", "presagios". Es decir que —de acuerdo con lo que nos informa cualquier diccionario castellano— el corazón podría hablar en nuestro interior para anticiparnos algún acontecimiento importante que va a suceder en un futuro próximo, como si fuera capaz de intuirlos antes de que se produzcan en realidad. Y a esa especie de "avisos" se los denomina "corazonadas".

Sin embargo, me permití jugar libremente con este vocablo e inventarle otra acepción. ¿Seré clara? Trato: todos los textos que integran el libro que estás estrenando se relacionan con sentimientos, pensamientos, episodios a los que —desde que el mundo es mundo— se les atribuye un origen en el corazón, aunque los científicos opinen que no es verdad.

Me propuse sintetizar —entonces— "la onda" del conjunto como si la palabra en cuestión —usada en plural— significara —también— "cosas del querer"...

El tomo está "armado", estructurado en diferentes secciones. Tomé el concepto del tiempo para dividir el material y agruparlo en diversas partes. Esto es, me centré exclusivamente en su sentido de estado atmosférico, climático, porque se me ocurrió que sus modificaciones se adecuaban muy bien para separar situaciones y sumarlas a ciertas variantes que en los estados de ánimo suele provocar el amor.

¿Quién no se sintió —por ejemplo— sentado en un fantástico "banco de niebla" en momentos de tristeza? ¿Quién no pensó que se avecinaba un verdadero "frente de tormenta" ante la inminencia de alguna pelea? ¡Y qué distinta gama de colores soñados tiñe el corazón, según lo embargue la alegría, la duda, el desconcierto... o sean las vísperas de un ansiado encuentro o de un imprevisto adiós...!

Y ya los dejo en compañía de los poemas, canciones y del cuento, no sin antes desearles un cálido y ancho cielo despejado sobre sus días y noches del primer amor. Ojalá que así sea. Es más, casi me atrevería a asegurarles que así será. (Siento la "corazonada" de que sí... Ya me contarán, ¿eh?)

¿Nos volvemos a encontrar al final del libro? ¡Hasta luego!

E.B.





PRONÓSTICO METEOROLÓGICO

Cuando un chico se enamora

Mañanita... Madrugada... Amanecer... Alba... Aurora... Todo el mundo es alborada cuando un chico se enamora.

Y cada verso es posible... La sonrisa, voladora... Canta un pájaro invisible cuando un chico se enamora.

La vida vuelve a ser cuento que en lo bello se demora... Ensoñador silba el viento cuando un chico se enamora.





CIELO DESPEJADO

Palabracadabra

De cuatro letras es suma la fantástica palabra que abre soles en la bruma, porque es "palabracadabra".

La sola que puede todo, la única milagrera, la que siempre encuentra el modo de fundar la primavera.

Palabracadabra bella. No hay otra de más valor. Desierto el mundo sin ella. Ésa es la palabra "amor".





NUBOSIDAD VARIABLE

Poema para desorientados

Me preguntas qué sendero habrás de tomar primero para arribar a ese puerto con el que sueñas despierto;

o qué rutas o cuál vía,
o atravesando qué puente;
o si existe alguna guía que sin errores te oriente.

No hay mapa ni diccionario que enseñe ese itinerario. Nadie te puede indicar la senda hacia ese lugar.

Y mi respuesta ilumino con la certeza mayor: el amor es el camino para llegar al amor.







ARCO IRIS

Poema de lo que tengo

Yo tengo para darte —si eres mi noviecito— mi árbol de los versos que crece tan solito.

Y tengo dos plateas para mirar estrellas, también una escalera que —en las noches más bellas—

sirve para treparse —de pronto— hasta la luna y entonces animarse a tomarla por cuna.

La voz de mi angelita de la guarda, además; mi mágica varita y mucho, mucho más...

Yo tengo para darte en una caracola, el mar en miniatura y el canto de una ola.

Mis lágrimas... (las viste...) también puedo ofrecerte, cuando te sientas triste por golpes de la suerte.

Y mi risa completa (no me guardo un poquito). También, mi bicicleta te la presto un ratito...

Y mi tan breve vida; entera lo que soy... Si eres mi noviecito... ¡yo todo te lo doy!






VISIBILIDAD ÓPTIMA

Si se vive enamorado…

Lona de circo es el cielo, de estrellas agujereado. Miro a través y sin velo su secreto me es confiado:

El amor —únicamente— da sentido a cada instante; mira a la muerte de frente, no deja que se adelante.

Es el mejor campanero porque todas sus campanas son de Dios el sonajero... en las almas, resolana...

Si a dúo se lo transita, el mundo es anaranjado; la vida siempre da cita si se vive enamorado...





Corazonadas
El libro II de los chicos enamorados
Elsa Bornemann
Ilustraciones de O’Kif
ALFAGUARA INFANTIL


Indice de contenidos de este libro

Dedicatoria

BIENVENIDA

PRONÓSTICO METEOROLÓGICO
Cuando un chico se enamora

CIELO DESPEJADO
Palabracadabra
Para vivir
Primer beso
Canción térmica
De tristes

NUBOSIDAD VARIABLE
Poema de la desnoviada
Poema para desorientados
Piropo
El intruso
Para una novia en sueños
Romancito de los botones
Cabecita de novia
Poema con ganas de amar
Amor en sonidos
Versos del copista
La escondida

CHAPARRONES AISLADOS
Mientras paso
Triángulo isósceles
Poema de la desestrellada
Fruto inmaduro
Canción de los puntos
Pequeño Otelo
Confesión colectiva

FRENTE DE TORMENTA
Pido gancho
La rompecorazones
Novia electrónica
Canción para una ladroncita
Novio a medias
Gato con relaciones
Venganza

ARCO IRIS
Crónica de nosotros dos
Poema de lo que tengo
Permiso
Amores de estudiante
Poema del amor trillizo
Cuento de los enamoradizos
Invitación levemente interesada

BANCOS DE NIEBLA
Ella
Fin de semana
Canción del adiós
Poema de los enamorados de la profesora
Melancolía
Poema de "la difícil"
El imposible
Cuando te dejan de amar
Poema del último encuentro
Amor desparejo
Este amor

VENTARRÓN DE CARTAS
Carta para tu carta
Beso por carta
Carta con poema invisible
Hace un rato que te quiero
Carta anónima

VISIBILIDAD ÓPTIMA
Si se vive enamorado

SOLAMENTE LOS QUE SE AMAN (cuento)
I Archi
II Sabina
III Solamente los que se aman

DESPEDIDA
Mis queridos chicos


Visto y leído en:

EDAIC Varela (Equipo Distrital de Alfabetización Inicial y Continua)
http://edaicvarela.blogspot.com.ar/2012/10/elsa-bornemann.html

Lectoaperitivos para el amor
http://lectoaperitivos.com/poemas-al-amor/

Prácticas del Lenguaje (El material que se publica en este sitio tiene fines educativos)
https://adrianamarron.blogspot.com/2014/06/elsa-bornemann.html



55 versicuentos y 1 cuento
de amor disparatado

Elsa Bornemann
Ilustraciones de O’Kif
Ediciones Santillana S.A.



DISPARATARIO

Un triste disparatario
nuestro extenso mundo es.
Según lo publica el diario,
todo, todo está al revés.

Juguemos a imaginar
un bello disparatario,
donde poder deshojar
la risa, del calendario.

Imagina, imaginador,
una luna enamorada
de un trencito volador
y que eres el payador
de un patio interplanetario...

Imagina, imaginero,
una aldea hipnotizada
por un cóndor guitarrero;
que la paz es pan casero
y no un cuento extraordinario...

Un bello disparatario
yo te invito a construir
(si es un mundo imaginario,
nadie lo puede prohibir...)

Inventa otra realidad,
pues de poeta y de loco,
de ganas de libertad,
todos tenemos un poco...


DE ÁRBOL A ESTRELLA

De árbol en árbol
subía,
de escalera en escalera,
una niñita invisible...
(para aquel que no la viera...)

Altos verdes
perseguía
–de tronco en enredadera–
para alcanzar lo increíble:
la gran familia estrellera.

De los verdes
al celeste,
llegó la niña
un buen día
y el buen sol la hizo visible...
(para quien no la viera...)

Cuenta el que sabe de cuentos
que –mientras la fe no muera–
de árbol a estrella
es posible alcanzar lo que uno quiera.


MI PLANETA

Tan pequeñito
es mi planeta
que le doy la vuelta entera en bicicleta.

Limita al norte
con una plaza
y hacia el sur con la vereda de mi casa.

Con mis amigos
limita al este
con pared de piedra libre hacia el oeste.

En mi planeta
—de claras aguas—
perdemos tiempo, vergüenzas y paraguas.

Vemos ombúes
en cada esquina
porque tenemos el alma campesina.

Y hay doce puentes
que a quien los cruce
un ángel de la guarda lo conduce.

Este planeta
—cálida estancia
de duendecitos porque sí— se llama infancia.



CANCIÓN PARA ESPANTAR LAS PENAS

Un silbidito de quena
dale a tu pena,
un acróbata en la parra
y una guitarra;
una copa de agua pura
y a tu cintura
la caricia que perdura:
la del amigo
contigo...

Que tu grillo imaginario
imprima un diario,
donde sea la primicia
buena noticia
y que el sol su canción vieja
deja que teja...
(Mientras la tarde se aleja,
penas espanta
quien canta...)



Visto y leído en:

loqueleo SANTILLANA
http://www.loqueleo.com/ar/libro/disparatario

Léeme un Cuento - Contenidos de Literatura Infantil y Juvenil
http://www.leemeuncuento.com.ar/boletin-mayo-2013.html

LecturArte - Alija - Delegación Salta
http://lecturarte.blogspot.com.ar/2013/07/recomendamos-disparatario-de-elsa.html

POSTDATA - Talleres de poesía desde la biblioteca
http://bibliopostdata.blogspot.com.ar/2013/09/talleres-de-poesia-desde-la-biblioteca.html

El libro de los chicos Enamorados
Elsa Bornemann
Ilustraciones de Paula Socolovsky
ALFAGUARA INFANTIL




Invitación

Porque cantas cuando llego,
porque sé que eres mi amigo,
adentro de una naranja
te invito a vivir conmigo.

Casa redonda y brillante
como un solcito pintado,
y en ella nosotros dos,
de dulce jugo empapados.

Tú, anaranjado de día;
yo, de tarde, anaranjada,
y encendiendo nuestra noche
una naranja alunada.

Un gajo para reír...
Un gajo para bailar...
Los demás, para querernos.
¡Ninguno para llorar!

Las horas anaranjadas
rodarán para los dos.
Nadie sabrá este secreto:
solamente vos y yo.


Si yo fuera un gato

Si fuera un gato,
por tu tejado
me alunaría,
enamorado.
Y trenzaría
mimbres de luna
para amarrarme
junto a tu cuna.
A tus pies
siempre
ronronearía;
mi golpe de ala,
niñita mía.
Si fuera un gato
desenfadado
y no un chiquillo
avergonzado.
Si fuera un gato
cascabelero
te maullaría
cuánto te quiero.


Canción para saber cómo es la gente

¿Qué dirá la gente
si por las veredas
salgo a pintar gallos
con mis acuarelas,
si beso al florista
por tantos jazmines,
o a mis siete gatos
les tejo escarpines?

¿Qué dirá la gente si
—con tantas ganas—
sumo otro domingo
a cada semana,
si crío un canguro
dentro de mi casa
o enciendo fogatas
sobre la terraza?

¿Qué dirá la gente
—que en todo se mete—
si en el subterráneo
salto el molinete,
si suelto tu nombre
desde un campanario
y que yo te quiero
publico en el diario?



Romancito de todos los colores

Blanca cuando te encontré.
Cuando te miro, rosada,
o —de sol entre los ojos—
te pones anaranjada.

Azul azul cuando ríes
te vuelven las carcajadas
y tu sonrisa es celeste,
fruta negra en la mirada.

Juegas de verde o violeta;
si sueñas, otra vez blanca.
Grisecita cuando lloras,
por lluviosa y por nublada.

No sé por qué me pareces
amarilla cuando callas,
como si sombra de trigo
sobre ti se reflejara.

Sólo me falta encontrarte
colorada colorada:
será cuando con un beso
yo te tiña, enamorada.



Declaración por cuadruplicado

Oh —bella Susanita— mi tesoro,
necesito decirte que te adoro.

¿No quieres ser mi novia
hasta la muerte?
Contéstame prontito; dame suerte.

(Pero si yo te disgusto, no te aflijas.
No voy a odiarte porque no me elijas.

Sólo espero que me hagas un favor:
que le pases estos versos a Leonor.

Y si tampoco quiere ser la novia mía,
entonces a Cecilia y a María).



Visto y leído en:

EDAIC Varela (Equipo Distrital de Alfabetización Inicial y Continua)

http://edaicvarela.blogspot.com.ar/2012/10/elsa-bornemann.html

La Luna Naranja - Arte y Literatura Infantil y Juvenil
http://lalunanaranja.blogspot.com.ar/2008/05/invitacin.html

Fundación Cuatrogatos
http://blog.cuatrogatos.org/blog/?p=1859

Lectoaperitivos de poemas al amor
http://lectoaperitivos.com/poemas-al-amor/

Otros
http://poesias.es/elsa-borneman/gmx-tag10004.htm
http://altillodelasletras.blogspot.com.ar/2013/06/poema-de-santo-pilato-elsa-bornemann.html
"Argentina crece leyendo"


Selección y curaduría: Analía Alvado

Proyecto asociado a «Garabatos»

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